Participación significativa y representativa
No basta llenar un formulario. Registramos quién decide, quién ejecuta y quién usa. Cruzamos género, edad, origen y capacidad para verificar inclusión. Ajustamos horarios, traducciones y accesos. Cuando la presencia se parece al barrio real, la inteligencia colectiva aflora y los acuerdos se sostienen con menos fricción y más cariño.